Se me acusa de exagerar e inventar en mis alegatos, de opinar sin haberme informado. Y de reírme de cosas de las que, según parece, no debería reírme… Y, honestamente, me declaro culpable de todo.
Pero me da igual, porque cada noche sigo subiéndome al estrado a contar mi mejor versión de los hechos, y mis opiniones más controvertidas, con un único argumento a favor: la risa del público. Así que esta noche no importa la verdad, sino si decides absolverme.
Habrá un momento en el show en el que cambiamos los papeles. Hay una vista extra en la que la gente que quiera participar deja por escrito su caso: una discusión de pareja, un conflicto con una amiga, algo con lo que no estés de acuerdo o que quieras poner en tela de juicio… Ahí el resto del público y yo seremos los que dictan sentencia.
Se abre la sesión. ¿Estás preparado para ver cómo pierdo el juicio?
































