Sergio Alamar se ríe de todo lo que le ha hecho perder el juicio: la pareja, la comida, los viajes y una relación tóxica de la que salió con un doctorado.
En «Perdiendo el juicio», se ríe de su vida sin tapujos: una novia de Bellas Artes que lo arrastra a todos los museos de Europa porque, siendo ciego, los dos entran gratis; un viaje a Tánger donde nadie confiaba en que ella supiera cuidarle; una pelea por una galleta que acaba convertida en un juicio, y una relación tóxica de la que salió con un doctorado.
Setenta minutos de stand-up sobre las discusiones de pareja, la obsesión por la comida, las relaciones que te hacen dudar de lo que hasta un ciego podría ver y lo fácil que es perder el juicio por el camino. Una comedia atrevida, directa y sin filtros que, cuando menos te lo esperas, también te toca por dentro.






















