“Yo lo vi primero, pedazo de *****” y otras anécdotas de rebajas

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Las rebajas, el único momento en el que much@s sacan su lado más salvaje. Montones de ropa de varios metros de altura, dependientes incapaces de doblar jerseys y atenderte al mismo tiempo, colas interminables para los probadores, señoras que se cuelan… Aquí tenemos el dudoso gusto de ver los instintos más básicos de la gente. Como suponemos que tod@s hemos sufrido en ellas, qué mejor que hacer un homenaje a tod@s l@s buscador@s de gangas con alguna de las anécdotas de rebajas más locas que os han pasado.

1. Marco: Abrigo de caballero

“En la tienda, el señor de seguridad no me quitaba el ojo de encima, no me preguntéis por qué. El tío era gigante y no paraba de mirarme. Cuando por fin me atendieron en la caja, me di cuenta de que no me habían cobrado un abrigo, así que se lo dije un poco nervioso a la dependiente, no fuera a ser que al salir de la tienda sonara la alarma y el señor segurata me diera una buena paliza. La chica entre risas me dijo que ese abrigo era el mío, que no veía lógico cobrarme por él. Así que rojo como un tomate me fui de allí. Eso sí, nunca olvidaré las palabras de despedida del de seguridad: “Qué buena persona eres, me recuerdas a mi hijita”.” 

anecdotas de rebajas 2. Saray: Demasiado rebajado

“Le había comprado un regalo a mi tía en unos grandes almacenes y ahí estaba yo, hablando con el dependiente mientras me envolvía el regalo. Cuando terminó, lo metió en la bolsa, me dio el ticket y con un sonoro “espero que le guste” me despidió. La sorpresa llegó mientras bajaba las escaleras mecánicas y me miré la mano. Ahí estaban los 40€ de regalo que no le había dado al señor dependiente. Lo siento, tengo que reconocer que aceleré el paso para irme de allí. ¿Qué iba a hacer? ¡Soy becaria!”

3. Martín: Soy un truhán, soy un señor

“Trabajo en una tienda de productos tecnológicos así que tengo el placer de vivir anécdotas de rebajas a menudo. Ésta le pasó a un compañero: un señor mayor vino queriendo devolver un disco de Julio Iglesias, regalo de su nieto. El hombre al grito de “a mí me dijo que si no me gustaba lo podía devolver” quería que le devolvieran el dinero del disco, el cual por supuesto estaba abierto y había sido escuchado por el buen señor:

– “Caballero, no puede devolverlo si lo ha abierto”

– “¿Y cómo iba a saber si me gustaba si no lo escuchaba?”.

Me eché unas buenas risas con la cara de mi compañero.”anecdotas de rebajas4. Estíbaliz: Doctora cabeza loca

“Después de haber hecho unas compras estupendas en las rebajas, fui hacia el bus de vuelta a mi casa. Iba yo tan contenta con mis bolsas cuando me llamaron al móvil. No tenía manos para sujetarme a la barra del bus y coger el teléfono a la vez así que tuve que dejar la compra en el suelo. La llamada era para decirme que ¡tenía nota suficiente para cursar la especialidad médica que quería! Sí, ya os lo podéis imaginar: con la ilusión de la llamada, las bolsas se quedaron en el bus. Pero todavía busco mi ropa en todas las pacientes que atiendo.”anecdotas de rebajas5. Tamara: Peor que los Sanfermines

“Sin duda, de las peores anécdotas de rebajas del mundo. Un 7 de enero cometí el error de ir a la entrada de una famosa tienda para poder entrar de las primeras a las rebajas. Todo transcurrió en la puerta con total normalidad hasta las 10:00 a.m., cuando las puertas se abrieron para dejarnos pasar, me pisé el cordón de la zapatilla y caí como al suelo como un saco. Todas esas señoras que esperaban conmigo a la entrada, me pisotearon sin ningún remordimiento. No sabía si levantarme y huir o quedarme quieta en el suelo para evitar cornadas. Tengo cicatrices por todo el cuerpo que me recuerdan todavía la manada que me pasó por encima.”anecdotas de rebajas

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DESCÁRGATE FEVER

Regina Yours Escrito por:

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